El
arcángel Sandalfón es uno de los arcángeles mencionados en los textos de la
cábala como el arcángel de la oración.
eSu
nombre significa “co-hermano”. Este título se refiere a Sandalfón como el
hermano espiritual de Metatrón, el arcángel en que se convirtió Enoc.
La
tradición afirma que el arcángel Sandalphon vivió en la Tierra como el profeta
Elías. Luego ascendió al Cielo y se convirtió en un arcángel. Es por eso que se
le relaciona como hermano espiritual del arcángel Metatrón.
A
Sandalfón también se le conoce como Sandalphon y como Ophan. Este último nombre
significa “rueda” en hebreo, una referencia a los ángeles de la visión de
Ezequiel relatada en la Biblia.
El arcángel de la
música
Sandalfón
es conocido popularmente como el arcángel de la música. Ya que es también el
arcángel de la oración, se interpreta que recibe los cantos y anhelos que salen
del corazón cuando las personas se conectan con la Divinidad por medio de la
música y el canto. Es el señor de la música en el Cielo.
El
Arcángel Sandalfón se conoce como el Arcángel de la Alegría en el Corazón.
Utiliza la música para enviarnos mensajes. Es un arcángel travieso y divertido
que nos ayuda a sanar nuestro enojo, nuestra ira y nos recuerda la alegría de
nuestro corazón desde un espacio lúdico, volviendo a nuestro niño interior.
Otro
trabajo que se le ha asignado al arcángel Sandalfón es recibir las oraciones de
las personas que desde la Tierra oran al cielo. Según la tradición judía de la
Fiesta de los Tabernáculos: cuando las oraciones llegan al cielo, Sandalfón las
teje en coronas de flores para entregárselas a Dios.
Otros trabajos del
arcángel Sandalfón
Sandalfón
es identificado como un serafín. Como tal es el líder de los serafines que
rodean el trono de Dios.
Se
le ha identificado también como un ángel que se une a los ejércitos angélicos
del arcángel Miguel para luchar en contra de las fuerzas del mal. Según algunas
fuentes Sandalfón es el líder de los ángeles guardianes. Este papel también se
le asigna al arcángel Barachiel.
Otro
trabajo del arcángel Sandalfón es diferenciar el sexo de los bebés antes de que
nazcan.
En
la astrología, Sandalfón está encargado del planeta Tierra.
Sandalfón en textos
religiosos
El
libro apócrifo de la Biblia titulado El libro de Enoc menciona que Sandalfón rige
el tercer cielo. El Hadith islámico dice que está a cargo del cuarto cielo. El
Zohar lo identifica con el séptimo cielo.
El arcángel Sandalfón
y tú
Para
obtener la ayuda del arcángel Sandalfón, canta tus oraciones o escucha música
inspiradora. Pídele que te ayude a llevar tus oraciones a Dios.
Al
ser Sandalfón el arcángel de la música, ayuda a los músicos cantantes y
personas talentosas que recurren a él. Su energía te ayuda a utilizar tus
talentos y desarrollarlos para de ese modo adorar a Dios y mejorar el mundo.
Sandalfón
te ayuda a entender la importancia de expresarte a través de tu talento para
llenar el mundo de música, emociones positivas y pensamientos de paz y amor.
Se
trata de una obra intimista, profunda, reflexiva, pero sobre todo fascinante.
Cuenta
la historia del oficial Giovanni Drogo que recibe su primer nombramiento para
acudir a la Fortaleza Bastiani. En aquel lugar desconocido iniciará su carrera
militar.
Drogo
emprende el viaje hacia su nueva vida cargado de una inocencia que le impide
imaginar lo que ahí le espera. El camino del viaje parece interminable, es
incierto, duro y sombrío. Tras muchas horas se encuentra con el coronel Ortíz,
que le dará información sesgada sobre la vida en la Fortaleza. Le explica que
ahora es una guarnición de menor importancia, limítrofe con el desierto de los
tártaros, pueblos enemigos del norte, a los que desde hace muchísimos años no
se les ven, y que ahora, seguía siendo un puesto de frontera.
Un
desfiladero de quinientos metros de ancho se extiende ante su mirada: una
inmensidad incontrolable y, ahí plantada, solitaria, fuerte, recia, rotunda,
inasequible, se encuentra la Fortaleza.
Drogo,
al verla por primera vez, le pasa por la mente la idea de una cárcel o un
castillo abandonado. Aquel reducto parece hostil, sin embargo, al capitán
Ortiz, esa imagen le alegra el semblante, como si se tratara del ansiado
regreso al hogar, a pesar de vivir ahí hace dieciocho años.
La
vida dentro del bastión es sumamente dura. Los centinelas que vigilan las
torres se mueven como autómatas dentro de un juego controlado a distancia.
Giovanni
está decidido a pedir su traslado en cuanto sea posible. Sin embargo, sus
superiores logran convencerlo de quedarse tan sólo cuatro meses, tiempo
suficiente para que su expediente acumule méritos por este motivo y obtenga un
mejor destino.
Muy
pronto descubre la soledad. Aislamiento y soledad del alma. Drogo, que contaba
los días para salir de aquel lúgubre
asentamiento, sin darse cuenta, empieza a sentir emociones opuestas: no soporta
más estar ahí encerrado, a la vez que un misterioso sentimiento de pertenencia
se apodera de él.
Inconsciente
del paso del tiempo y de que la primera juventud había escapado ya, Drogo piensa
en el reconocimiento público de la heroicidad de todos los hombres que, como
él, permanecen al pie del cañón esperando al enemigo, que algún día aparecerá.
Prosdocimo,
el viejo sastre, lo alerta para que no se deje embaucar por los sueños de los
otros; que nunca habrá una guerra con los tártaros; que la Fortaleza fagocita a
sus habitantes, les roba la vida. Pero Giovanni prefiere seguir creyendo que su
momento de gloria llegará. Es la motivación que le permite seguir confinadoallí.
Cuatro
meses más tarde, la cotidianidad ha dominado su vida. Los hábitos lo atrapan en
una tela de araña formada por vagos sentimentalismos. Hasta por momentos
saborea la felicidad de la renuncia a los pequeños placeres de la vida civil. Se
convence de su superioridad sobre los otros que, apresurados, buscaron salir de
la Fortaleza.
Mientras
tanto, el tiempo pasa a toda velocidad.
Se
considera dueño de un destino privilegiado. Sólo hay que esperar, aparecerá de
pronto. Apartaba pensamientos de temor; incluso presintió la llegada inmediata
de su sino, que lo convertiría en un héroe.
De
pronto, se divisaron por el lejano horizonte del norte unos pequeños puntos
negros que parecían avanzar hacia la Fortaleza. El gran día había llegado. Para
Drogo este mínimo hecho fue suficiente para convencerse de que jamás había estado
equivocado, todo volvía a tener sentido. Pero aquellos puntos negros eran
brigadas del Estado que venían a reconocer el terreno para actualizar los
datos. Ni siquiera llegarían hasta la Fortaleza. No se trataba de la ansiada
invasión por parte de los tártaros. Una gran desilusión cubre a todos los
oficiales.
En
una ocasión se presentó una misión aparentemente menor. Angustina, uno de sus
compañeros más cercanos, murió en ella y fue considerado un héroe. La envidia invadió
a Giovanni. A veces, sin luchar contra el enemigo, el destino es generoso con
algunos. Tuvo las mismas oportunidades que el muerto, pero no las aprovechó por
despotismo.
El
comandante Ortiz lo anima a regresar a la ciudad, después de cuatro años de
servicio.
Finalmente,
Drogo sale de la Fortaleza. Le cuesta dejar todo aquello y se esfuerza por
seguir adelante. Con pena regresa a la ciudad, confiado en que aún es muy joven
y tiene todo el tiempo por delante. Ahí se siente como un desarraigado. Todo ha
cambiado. Sus amigos ahora están muy ocupados. Parece que nadie lo ha echado en
falta. Su madre muere, la soledad lo engulle. Cuando visita a una antigua amiga
se da cuenta de que aquel sentimiento que alguna vez pudo existir entre ellos
se había desvanecido.
Visitó
al comandante de la división para solicitarle un nuevo destino, pero éste le
informó que estaba en marcha un programa de reducción de personal de la
Fortaleza, y que las solicitudes se atendían por orden de llegada o en base al
expediente. Lamentaba que Drogo no estuviera informado. Sólo podía regresar a
la fortaleza. Lleno de rabia, Drogo analiza la mezquindad de sus compañeros que
prefirieron callar para que él no se adelantara. A pesar de todo, durante el
camino de regreso, en el fondo de su alma se alegra de no haber tenido que
alterar su estilo de vida.
El
teniente Simeone, uno de los últimos militares en llegar a la Fortaleza creyó
ver que nuevamente aparecía la amenaza del enemigo. Drogo dio el aviso, pero
los altos mandos diluyeron el rumor. Más adelante comprobaron que efectivamente
había destacamentos que construían una carretera en mitad del desierto. Renació
la esperanza. Contemplaron la posibilidad de que la ansiada invasión estaría
por ocurrir. Sin embargo, han pasado quince años ya.
Giovanni
disfruta de permiso durante un mes para estar en la ciudad y a los veinte días
regresa. Cansado y viejo empieza a enfermar. Su ánimo sigue como el primer día.
Ortíz
se marcha de la fortaleza porque está jubilado. Moro, su nuevo ayudante tiene una mirada
parecida a la suya cuando llegó, llena de ilusiones e ingenuidad. Su salud empeora y recluido en su habitación
espera la mejoría a una enfermedad que el médico de la fortaleza no sabe
diagnosticar. Su existencia se llena con una nueva esperanza y una espera más.
Sabía que no le quedaba mucho tiempo para el retiro, lo asignarían a otro
puesto para terminar su carrera militar. En ese lugar debería seguir hasta el
último momento, por si ocurriera algo.
Ya
sin fuerza para nada, Drogo escucha tirado en su cama la agitación que hay en
la Fortaleza Bastiani porque el enemigo se acerca. Giovanni siente que la vida
finalmente lo trata con justicia. Se lamenta de la inoportunidad de los
enemigos, pues con sólo llegar una semana más tarde, él podría estar al frente
de las operaciones militares. Simeoni lo aparta y no le permiten participar en
nada, a pesar de ser el segundo mando.
Simeoni
lo saca de la Fortaleza con engaños y lo manda a la ciudad supuestamente para
que se recupere. Drogo se resiste lleno de ira. Los caminos están
intransitables. Piensa en los jóvenes que llegan de la ciudad a recibir honores
sin mérito alguno, y él con una vida entregada a ese momento, tiene que salir.
Fue
entonces cuando vio cómo su vida terminaba de forma miserable: solo en el mundo
y expulsado de la Fortaleza Bastiani como un apestado. Lo ha perdido todo. Su
espíritu militar no se rinde y decide vestir su mejor traje de gala, para al
menos, morir dignamente.
Dino
Buzzati(Belluno,
1906-1972)
Fue
autor de novelas, cuentos y obras de teatro, escenógrafo y pintor. Aunque su
fama fue relativamente tardía, hoy sigue siendo redescubierto y es, para
muchos, uno de los grandes escritores europeos del siglo XX. Recibió las
influencias de los surrealistas y Kafka y ha sido comparado con Ítalo Calvino,
con quien comparte el gusto por la fantasía alegórica. Albert Camus fue lector
y traductor de Buzzati.
Características
Como
en las tragedias clásicas, al hombre con un destino equivocado que nunca quiso
ver su realidad, los dioses lo castigan sin piedad hasta las últimas
consecuencias.
A
modo de “coro griego” los elementos externos describen el estado de ánimo y los
sentimientos de los que viven aislados en aquella fortaleza.
Desde
el primer momento el autor va apuntando lo que será el destino de Drogo
mediante elementos externos, por ejemplo, cuando estrena el uniforme de
sargento no descubre en su cara la alegría que esperaba encontrar. Los paisajes
son desolados, apocalípticos, casi místicos y nadahace concesión para el bienestar.
No
hay escenas felices, ni alegres, todo es rigor militar llevado al máximo
extremo, que por momentos roza el absurdo.
Estos
elementos hacen que la crítica coloque su obra en la misma línea de Kafka.
Siempre hay un inocente solitario que es víctima del sistema.
De
planteamiento kafkiano, El desierto de los tártaros analiza en profundidad el
tema de la postergación, el aplazamiento, la pasividad existencial del
individuo, sin lucidez que le permita cuestionarse la posibilidad de estar
equivocado. No se atreve a vivir el futuro, como si el tiempo no huyera de su
lado, porque para él, ese futuro nunca llega.
Con
un estilo cargado de simbolismo y metáforas, en ocasiones a través de la
adjetivación, el lector percibe la opresión que el personaje debería sentir.
Esta
novela es lectura imprescindible. Hay
un poema de Oliverio
Girondo, llamado \"Espera\"
que de alguna manera dibuja la trama de este libro:
"Esperaba,
esperaba y todavía y siempre esperando, esperando con todas las arterias, con
el sacro, el cansancio, la esperanza, la médula; distendido, exaltado, apurando
la espera, por vocación, por vicio, sin desmayo, ni tregua.
¿Para qué extenuarme
en alumbrar recuerdos que son pura ceniza? Por muy lejos que mire: la espera es
ya conmigo, y yo estoy con la espera... escuchando sus ecos, asomado al paisaje
de sus falsas ventanas, descendiendo sus huecas escaleras de herrumbre, ante
sus chimeneas, sus muros desolados, sus rítmicas goteras, esperando, esperando,
entregando a esa espera interminable, absurda, voraz, desesperada.
Sólo yo... ¡Sí! yo sólo sé hasta dónde he
esperado, qué ráfagas de espera arrasaron mis nervios; con qué ardor, y qué
fiebre esperé esperaba, cada vez con más ansias de esperar y de espera. ¡Ah! el
hartazgo y el hambre de seguir esperando, de no apartar un gesto de esa espera
insaciable, de vivirla en mis venas, y respirar en ella la realidad, el sueño,
el olvido, el recuerdo; sin importarme nada, no saber qué esperaba: siempre
haberlo ignorado! cada vez más resuelto a prolongar la espera, y a esperar, y
esperar, y seguir esperando con tal de no acercarme a la aridez inerte, a la
desesperanza de no esperar ya nada; de no poder, siquiera, continuar
esperando."
Hay
aquí en esta novela: “El desierto de los tártaros” sin embargo, una diferencia.
El protagonista de esta novela sabe lo que espera, pero la angustia provocada
por la misma es del todo comparable a la de Girondo.
Leer
este libro es leer nuestros miedos, nuestros temores interiores, es una novela
que rezuma melancolía, que nos golpea duramente a pesar del bello, duro (y
creíble) final.
Jorge Luis Borges
afirma: «Este libro, que es acaso una obra maestra […] está regido por el
método de la postergación indefinida y casi infinita […] Dino Buzzati, en estas
páginas, retrotrae la novela a la epopeya, que fue su manantial. El desierto es
real y es simbólico. Está vacío y el héroe espera muchedumbres».
¿Quiénes son los
tártaros?
Antiguos tártaros
(En
tártaro Tatarlar) proviene de los pueblos túrquicos de Europa Oriental y
Siberia. El nombre tiene su origen de la palabra Ta-ta o Dada; una tribu mongol
que habitaba el noroeste de la actual Mongolia en el siglo V.
Son
los pueblos que dominaron partes de Asia y Europa bajo el liderazgo de los
tribus mongolas en el siglo XIII. Se extendió el uso del término tártaro después,
para incluir a casi cualquier invasor de origen asiático; tanto de Mongolia
como del occidente de Asia. Antes de la década de 1920; los rusos utilizaban la
palabra Tatar para designar a numerosos pueblos, desde los turcos azeríes a las
tribus de Siberia.
Actualidad
A
finales del siglo XX había más de 10 millones de habitantes de origen tártaro. El
pueblo tártaro proclamó la autonomía de la república de Tartastán en 1920. El
30 de agosto de 1990 fue aprobada la Declaración de la soberanía estatal de la
República de Tataristán. En la actualidad, la mayor parte de los tártaros viven
en el centro y el sur de Rusia (la mayoría en Tartastán).
Una
buena parte de los tártaros son musulmanes suníes pero también hay muchos
tártaros cristianos ortodoxos.
Los tártaros de Volga
Son
descendientes de los búlgaros del Volga, que fueron dominados por los mongoles
en el siglo XIII. Los tártaros de Siberia son supervivientes de otra numerosa
población túrquico-mongoloide de la región de los Urales.
En
el Volga se mezclaron con los restos del antiguo imperio búlgaro, así como con
restos de las antiguas colonias griegas en Crimea y caucasianos en el Cáucaso.
La
mayoría de los tártaros del Volga son tártaros de Kazán (Qazan). Son el
principal grupo de población y la población aborigen de Tartarstán.
Película
El
desierto de los tártaros es una película italo-franco-alemana dirigida en 1976
por Valerio Zurlini.
La
película es una adaptación de la novela homónima de Dino Buzzati. En ella se
narra la existencia del teniente Giovanni Drogo, destinado en una fortaleza
perdida, soñando con los días de gloria que vendrán, mientras esperan a un
enemigo que nunca llega. La película es un proyecto que Luis Buñuel quería
realizar.
El fatídico día en
el que Attua tuvo que ocupar el lugar de su padre supo que su prometedor futuro
se había truncado. Ahora debía regentar las termas que habían sido el sustento
de su familia, en una tierra fronteriza a la que él nunca hubiera elegido
regresar.
Junto al suyo,
también se frustró el deseo de Cristela, quien anhelaba una vida a su lado y,
además, alejarse de su insoportable rutina en un entorno hostil.
Un nuevo revés del
destino pondrá a prueba el irrefrenable amor entre ellos; y así, entre
malentendidos y obligaciones, decisiones y obsesiones, traiciones y lealtades,
Luz Gabás teje una bella historia de amor, honor y superación.
Es la construcción
de un sueño en las indomables montañas que separan Francia y España; y una
historia de amor que traspasa todas las barreras.
Reseña
Aunque la novela
comienza en Madrid,la
acción transcurre entre los años 1843 y 1868, (mediados del siglo XIX), una
época convulsa entre guerras carlistas y revoluciones, y a ambos lados de los
Pirineos.
En cuanto a los
escenarios, la acción tiene lugar fundamentalmente en Albort, un pueblo que no
existe pero que se trata en realidad de Benasque (Huesca). Otra parte
importante tiene lugar en Francia, en Luchon, en Montrejéau, Cauterets y
Bagnerés, localidades de la parte del sur de Francia más cercana a los
Pirineos, con los Montes Malditos parte central de ambos escenarios y que se
divisan desde cualquiera de ellos. Los Montes malditos son una cadena montañosa
que forma parte del macizo central pirenaico y en la que se encuentra el Aneto,
el pico más elevado de los Pirineos.
El palacio de
Beauval del que nos habla la autora es real y se llama en realidad Valmirande. Las
descripciones de pueblos y paisajes hacen gala de una espléndida minuciosidad.
Se desarrolla la
novela en una época de romanticismo, en la que empiezan a llegar a España los
primeros viajeros de espíritu romántico. Comienza a ponerse de moda el turismo
termal, y las aristócratas rusas, inglesas y francesas disfrutaban de su
libertad en los Pirineos franceses y españoles, donde se encontraban varias
villas termales.
Las villas
termales solían ser unos lugares marcados por la historia y la naturaleza donde
se buscaba tanto la cura física como la espiritual. Comenzaron siendo unas
pequeñas casas de baños, con unas pobres instalaciones y en algunas ocasiones
terminaron convirtiéndose en unos verdaderos centros de ocio con hoteles,
teatro, casino, etc., en los que se organizaban excursiones, festivales de
música, ascensiones a las montañas o paseos por los alrededores.
En el estilo de
Luz Gabás destaca una prosa impecable, bella, cuidada y trabajada. Hay unas
hermosas descripciones de los lugares, de la naturaleza, de esas rocas que
dividen y hacen que sus personajes se sientan muy lejos de lo que en realidad
está muy cerca. Tiene un punto de lirismo y cierto simbolismo.
En “Como fuego en
el hielo” encontramos también una gran y verdadera historia de amor, o quizás
deberíamos decir varias, aunque ese amor no siempre sea correspondido de la
misma manera. En esta novela el amor es el motor de la vida.
También hay
historias de superación, de sueños compartidos, sueños rotos, perdidos, de
honor, responsabilidad, conflictos morales, amistad, envidias, resentimiento, y
mucho más.
Sus personajes principales son:
Attua, un hombre
con un alto valor moral y gran sentido de la justicia. Pero su comportamiento
tal vez no sea el que espera el lector, el de un héroe que antepone el amor a
todo lo demás. Es más, su gran defecto es su templanza, el medir demasiado las
cosas, el actuar más con el sentido del cumplimiento del deber que con lo que
le dicta el corazón.
Cristela, es la
gran protagonista. Es una huérfana a la que el ayuntamiento recogió y entregó a
la familia del tabernero para que se hiciera cargo de ella. Aunque su mundo es
muy humilde, ella sueña desde pequeña con otro mucho más grande y mejor, sueña
con aprender, con escribir. Desde luego, aspira a algo diferente que está
segura de conseguir de la mano de Attua. Es una mujer inteligente con grandes
aspiraciones y en constante conflicto entre la razón y pasión.
Ambos personajes:
Attua y Cristela evolucionan llenos de fuerza en sus sentimientos, con sus
virtudes y sus defectos, con contradicciones, con luchas interiores entre la
razón y el corazón. Eso será una constante en sus vidas.
Además, destaca la
gran fortaleza de otros personajes femeninos, en especial Aurore. Es una
intrépida viuda francesa que viaja por el mundo en busca, entre otras cosas de
conocimiento.
Otro personaje,
Shelton, es un hombre fuera de lo común para la época en que está situada la
novela por su forma de entender el amor y su generosidad.Imposible olvidar
a Shelton, el hombre apasionado por las montañas, por alcanzar sus cumbres.
Una novela en la
que sus protagonistas, más a la fuerza que por buscarlas vivirán en una
aventura constante, por más que en muchos momentos esa lucha sea la de la
simple supervivencia, algo que la naturaleza en la que viven no se lo pone
fácil.
Una historia de
amor imposible, como la de dos montañas enamoradas pero condenadas a estar una
frente a otra sin poder tocarse. Luz Gabás ha
construido una historia sólida, sin fisuras ni errores. El ritmo trepidante y
vertiginoso no decae en ningún momento, los personajes y la narración misma.
La pasión con que
escribe Luz Gabás nos empuja a un remolino de sensaciones que nos deparan
alegrías y tristezas, nacimientos y muertes, amistades y traiciones; nos hace
gozar y sufrir; y nos transporta a un lugar y una época inolvidable.
Luz Gabás
Luz Gabás Ariño
nació en 1968 en Monzón (Huesca). Los mejores momentos de su niñez y
adolescencia también transcurrieron entre el pueblo de su familia paterna
(Cerler, en el Valle de Benasque) y el de su familia materna (Serrate, en el
Valle de Lierp).
Después de vivir
un año en San Luis Obispo (California), estudió en Zaragoza, donde se licenció
en Filología Inglesa y obtuvo más tarde la plaza de profesora titular de
escuela universitaria. Durante años ha compaginado su docencia universitaria con
la traducción, la publicación de artículos, la investigación en literatura y
lingüística y la participación en proyectos culturales, teatrales y de cine
independiente.
Desde 2007 vive en
el precioso pueblo de Anciles, junto a la Villa de Benasque, donde se dedica,
entre otras cosas, a escribir.